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Compartencia Comunal Guidxiyaza

Manuel Antonio Ruiz*

Fotografía: Autor

El pasado que se olvida es condena de muerte a nuestros pueblos

El futuro no previsto es la imbecilidad de sus juventudes.

Decir que no debe preocuparte ni el pasado ni el futuro es estupidificarte.


Nuestros antepasados, nacidos en un tiempo y espacio equivocados, contaban que en aquellos tiempos, se juntaron los más jóvenes: De Jaltepec de Candayoc, de Matías Romero, de Tlaxiaco, de Guelatao, de Ixtepec, de Valles centrales, de Unión Hidalgo, de Tlahuitoltepec, de Ixhuatán, se les unieron de Chipas, de Veracruz y de la ciudad de México.

Un total de 180 personas que por pretexto tenían que pasar por el punto de inicio de su proceso, como unos 40 años de la Preparatoria Comunitaria José Martí, o un encuentro de la comunalidad Guidxiyaza.


La nube estaba tan contenta que decidió venir a danzar al sonido de las hojas de maíz en el Guidxiyaza y hacer encuentro y compartenica comunal.

Cuentan, que los más antiguos espíritus de los ancestros quisieron hacer presencia y se hizo encuentro intergeneracional.

Hubieron desafío de presentes y futuros que deben cambiar. Y dijeron que hacer universidad comunal también es cuidar y defender el territorio en sus propios contextos, sobre todo en tiempos en que los actuales gobiernos disfrazados de izquierda imponen megaproyectos de ultraderecha.

Decían los más viejos que, más allá de congresos, seminarios, o conferencias magistrales se hacía tejido de miradas, corazonanadas, dolores y esperanzas que trazan un nuevo camino.

Entre provocaciones y reflexiones cayó la tarde y la fiesta se abrió paso entre la noche y el cansancio y les invitó a continuar provocando risas y palabras que construyan el futuro de los pueblos.


El padre sol invitó a cambiarse de lugar y entender que las narrativas capitalistas permiten la entrada de proyectos transnacionales; por eso es que el argumento de la defensa de la madre tierra ya no convence; que es necesario hacer estrategia y tejer más fino.

La madre lluvia que ronda, advirtió que hay necesidad de abrir espacio para la perspectiva de género y nos contó de los múltiples feminicidios en el Istmo de Tehuantepec. Que además el aumento de estas violencias viene acompañando los llamados “proyectos de desarrollo”.


El viento fresco del sur llamó a todas y todos a pensar en estratégico y caminar procesos más allá de las aulas, procesos de acompañamiento a las realidades comunitarias, a la vivencia del territorio; a la siembra de identidades; a regeneración de la familiaridad comunal.

Los más jóvenes que de distintos lugares se hicieron sus viaje, para encontrarse, dijeron:

"hemos encontrado Compartiencia-compañerismo-hermandad; nos integramos al tequio en la comunidad que nos abraza; hay Vínculo fuerte con nuestra cultura-identidad-ritualidad; nos pensamos organismo completo no centrado en lo humano; somos naturaleza; somos resistencia, lucha cotidiana que despierta la curiosidad."

Uno más que su corazón palpitaba emocionado comentó:

"Al llegar a la UACO esperábamos preservar la vida comunal; el crecimiento para gente de las comunidades; Aprender, compartir, conocer de los ancestros para construir el futuro; también esperamos justicia y la transformación de las situaciones que ponen en peligro nuestra existencia."

Las emociones también se hicieron presentes y de las más jóvenes dijeron:

"Las juventudes podemos aportar a nuestras comunidades la producción orgánica; vamos a recuperar sabiduría, el tequio y también vamos a mejorar organización en nuestras comunidades; generemos ideas y accionemos lo aprendido."

Y así, juntando palabras y emociones se pudo escuchar como murmullo:

"Nuestro corazón siente y vive la esperanza de que vamos a transmitir lo que aprendemos; es tiempo de retomar nuestras historias con sus cosmovisiones propias; conocer y defender el territorio; es preciso disfrutar el aprendizaje y hacer que la lengua no muera."


La madre tierra volvió a abrir su vientre para decir que la semilla está puesta, hay tareas que continuar en nuestros Centros Universitarios y en nuestra comunidad.

Cuentan, los más antiguo, que fue así como nacieron las compartencias comunales universitarias que se dieron origen bajo pretexto de celebrar y fueron motivo para provocar y entretejer nuevas alianzas, nuevas miradas, nuevos corazones que se encuentran para unir fuerzas en las luchas que se avecinan.

Provoquemos nuevos encuentros, nuevas luchas, nuevas formas de construir conocimiento.


*Nací en Chahuites, Oaxaca. De padres que migraron de Ixtaltepec y de Ixhuatán, así que soy: zapoteco (binniza) e Ikoojt´s (huave). A los 14 años me involucré en las Comunidades Eclesiales de Base y en eso que llaman Teología de la Liberación. Más adelante, mi trabajo recepcional de filosofía fue sobre la producción de la cultura, la utopía, la equidad y complementariedad de género. Desde 2003, impartí clases en la preparatoria José Martí de Ixhuatán, en donde soy director, desde 2007, y coordinamos proyectos juveniles y el Centro Universitario Guidxiyaza.De las experiencias anteriores surge un modelo de educación que llamamos educación comunitaria; también lo que llamamos espacios de participación juvenil, y con ellas nacieron la revista Utopía, la Radio Guluchi, Ixhuateca Radio, el Instituto Comunitario del Mar, la marca registrada Naganda para conservación de alimentos y la marca registrada Sicaru Xhaba para prendas de vestir y accesorios; además de la fundación del Centro Universitario Comunal Guidxiyaza de la Universidad Autónoma Comunal de Oaxaca.

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