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Que salga la palabra: Las mujeres indígenas también construyeron el mundo

Susana Bautista Cruz*

Fotografía: Facebook


“Yo’o inkáyu… nchéé Nchii kuú nuú kua’an kue nivi yatá Yo’ó náá ‘ín yuaa kani ñaa kunuyi Ra kutañuu nuu xandú tsanaá…


Aquí estoy… buscando el camino

de mis ancestros traigo conmigo un hilo largo para tejer mi ombligo antiguo…

Yo´ó inkáyu”

(Celerina Patricia Sánchez)


Uno


“¿Y las mujeres indígenas no construyeron el mundo?” Escuché esta interpelación hace algún tiempo, de la voz de Lorena Cabnal, defensora comunitaria del pueblo maya-xinca, en una conferencia titulada “Epistemología feminista comunitaria, para interpretar el continuum histórico de las violencias contra las mujeres, en Abya Yala”, en la Universidad Iberoamericana. Mi reflexión inmediata fue reunir los aportes que cada mujer indígena ha legado al mundo. Pensé en las mujeres forjadoras de cantos como María Sabina; en las Mujeres Zapatistas; en la Comandanta Ramona; en María de Jesús Preciado, Marichuy.


Pensé en las Mujeres-poetas en lenguas originarias que están construyendo nuevas formas de ver y expresar la realidad. Pensé en el largo camino que las ha llevado a visibilizarse socialmente a través de sus obras y su activismo en la defensa de sus comunidades y sus pueblos indígenas.

La poesía ha sido libertad, resistencia, esperanza, fuerza. Ha sido mi voz para afirmar: ¡Aquí estoy!, expresa Celerina Patricia Sánchez, escritora en lengua tu’un savi/mixteco, una de las lenguas más habladas en los territorios de Oaxaca, Guerrero y Puebla. Una de lenguas originarias de cientos de migrantes que han cruzado fronteras para trasladarse a los campos de cultivo de fresa en San Quintín, Baja California, o emplearse en los centros urbanos como la Ciudad de México o Nueva York. El tu’un savi es “la lengua de la lluvia” y tiene más de 80 variantes, una enorme y compleja riqueza lingüística.


La resistencia de los pueblos indígenas frente a la homogeneización de las políticas del capitalismo, se presenta como un movimiento social que defiende sus diferencias, sus singularidades locales y regionales y sus particularidades étnicas. Y han sido las mujeres indígenas organizadas quienes han destacado planteando sus propios foros de discusión en torno a las demandas de sus derechos. El derecho a la lengua y su ejercicio como tal ha estado presente desde hace varias décadas en la búsqueda de su reconocimiento jurídico en todas las esferas sociales, económicas, políticas y culturales.


Si bien la lengua originaria es uno de los elementos identitarios de las comunidades y pueblos indígenas, su uso no se restringe a lo comunitario ni a una oralidad intraducible. La oralidad y la escritura no se contraponen, coexisten y se enriquecen mutuamente. La búsqueda por recuperar narrativas en sus propios términos, ha sido una constante en la poesía escrita por mujeres indígenas. Palabras nuevas que han resignificado su historia, su origen y su destino.


“Ná ndakee tu’ún ñaa ingá nuu koo nda’aví yutu ¡tu’úngo kuí! ñaa chíká va’áná nuú soló ñu’ún… ra nikitsa’á yoo tsi kuía nuú tavía tono tiu aa tono ita naaá ndakií tsí ta ‘ín ta ‘ín too savi ri kuía tsi yoo naa tavago ñáa ra kótó ñaa tono sá’á kue naá tsana’á


Que salga la palabra

cobijada por la sombra ¡nuestra palabra! guardada bajo el vientre de la tierra… es tiempo de hacer que brote como la milpa o la flor que despiertan en cada gota de lluvia es tiempo de desenterrarla y darle vida como hicieron los ancestros”


Celerina Patricia Sánchez (Inní Ichí, p. 43)


Dos


Las mujeres indígenas son el pilar en la transmisión de la lengua: abuelas y madres que entonan arrullos de protección a sus hijos; que relatan la historia de las comunidades; que trasmiten los conocimientos de las plantas medicinales o del arte culinario. Son también ellas quienes se encargan de los rezos ―desde el nacimiento hasta la muerte y aún en la celebración de la fiesta de muertos. De los rituales agrícolas ―desde la siembra y la cosecha de maíz. El uso de su lengua es reflejo de una fuerte resistencia cultural. La vida cotidiana, al igual que la memoria ancestral, representan no sólo la tradición oral, sino que son fuente de la creación literaria actual.


Celerina Patricia Sánchez (Mesón de Guadalupe, San Juan Mixtepec, Juxtlahuaca, Oax., 1967) en su primer poemario Inní Ichí /Esencia del camino (Pluralia, 2013), explora el recorrido cíclico de la vida de las mujeres ñuu savi. El “camino”, como es traducida la palabra “Ichí” al español, significa para la cultura ñuu savi la esencia del cuerpo material que no se puede separar del espiritual, de ahí el extraordinario poema “Káku ta’an” / “nacimiento dual”:


“Káku ta’an


Ta nikáku nikaku ndií nchaa saán tsiká tsián yee kii ñaa ntsiniy aa kuú mee aa kuú mií ka’án ñaa kuú míí ra vaasa… ri mee kuú ndakaniniyu aa ndakanini mií kue ndaa xini tsiká tsián saánso nchii nikúso kua’ányu nuú yavi nuú yuku nuú kaa kue ita iká inkaí tsi mee… yee kíí ñaa ndakatu’un nuí nchiiki ku’úngo… ra mitu’un kacha manchia naa ndi’í ichigo…


Nacimiento dual


Cuando nací nació mi muerte desde entonces camino con ella hay días que no sé ¿Quién soy? ¿Soy yo o ella? pienso que es ella pero no… soy yo mi pensamiento es mío o de ella es mi pensamiento mi mente está confusa mi andar con ella es siempre donde quiera que vaya en el mercado en el monte en flores ella está ahí… conmigo hay días que le pregunto cuándo partiremos… ella sólo contesta cuando se termine nuestro camino…”


Celerina Patricia emigró desde muy jovencita a la ciudad de México, para trabajar en el servicio doméstico y ayudarse a pagar sus estudios. Se formó en lingüística en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Incursionó como narradora oral en 1993 y como poeta en 1997. Ha tenido una permanente participación en foros, encuentros, talleres literarios, así como en radios comunitarias. Ha sido becaria y tutora para jóvenes creadores en lenguas indígenas del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA). También destaca su labor como activista en derechos humanos a través de NOTIMIA, agencia de noticias de mujeres indígenas y afrodescendientes que promueve los procesos organizativos desde las comunidades y pueblos y en diversas lenguas originarias.

Sus poemas se han publicado en diversas antologías, como Flor de siete pétalos (2019), publicada por una editorial independiente que organizó un poetón en la explanada de Bellas Artes, en apoyo al Concejo Indígena de Gobierno en 2018. Ediciones del espejo somosreunió en esta antología siete lenguas: mixteco, totonaco, náhuatl, zapoteco, zoque, tseltal y tsotil, en las voces de la ya mencionada Celerina Patricia Sánchez, Cruz Alejandra Lucas Juárez, Araceli Tecolapa, Irma Pineda, Ruperta Bautista y Adriana López.

Su más reciente material es Natsiká (Ediciones Lirio / CIESAS, 2019), un audiolibro donde la acompaña el músico Víctor Gally. Se trata de una propuesta novedosa de fusión poética (tu’un savi/español) y blues. La ilustración está inspirada en el Códice Nuttal, uno de los más representativos de la cultura mixteca. Esta poeta ha logrado reposicionar su lengua en el contexto de las literaturas mexicanas escritas por mujeres indígenas.


Tres


Las mujeres indígenas también construyeron el mundo. Han logrado articular sus voces y hacer de la palabra, de su poesía una herramienta para visibilizarse socialmente y ser las protagonistas de su propia historia, como escritoras en sus lenguas originarias. Son doblemente creadoras, al producir obras paralelas en dos idiomas, en dos estructuras de pensamientos; al traducir su mundo y entablar un diálogo intercultural entre sus lenguas y el español. Han ido transitando sus propios procesos identitarios en dinámicas de migración y transculturación que se ven reflejados en sus obras.


La poesía escrita por mujeres, como Celerina Patricia Sánchez, aporta una estética particular al mundo de las letras. Si bien en la literatura indígena está presente la cosmovisión de sus comunidades, para el caso ñuu savi, es una voz femenina la que enuncia con singularidad este mundo. Y resignifica el papel de las mujeres-rezanderas, mujeres-curanderas y mujeres-tejedoras, colocándolas en la justa dimensión que tiene su función espiritual dentro de su comunidad.


La nómina de mujeres poetas en lenguas originarias va en aumento, así como la fuerza de su palabra y el alto compromiso social con sus comunidades y pueblos indígenas, particularmente en el caso de las mujeres poetas del sureste mexicano, cuya poesía es beligerante frente a la violencia que ejerce el Estado en contra de sus comunidades. Frente al despojo de sus territorios y sus recursos naturales, la palabra, su palabra, se convierte en un acto de resistencia.


*Es originaria de la comunidad mazahua de Rioyos Buenavista del municipio mexiquense de San Felipe del Progreso. Es escritora, docente y promotora de poesía en lenguas originarias. Estudió Derecho y Letras Modernas en la UNAM. Cuenta con una especialidad de Derechos Humanos y una maestría en Derecho. Actualmente, es integrante de la Agrupación de Escritores Mazahuas. Ha sido jurado del Premio Indígena Literario Erasmo Palma, 2021; de la Octava Convocatoria del Premio de Literaturas Indígenas de América PLIA, 2020; y de la Primera Convocatoria de Creación Literaria en Lenguas Originarias “Gusanos de la Memoria” 2020. Ha escrito diversos artículos, ensayos, prólogos y reseñas de libros, y publicado en revistas arbitradas y electrónicas. Cuenta con un poemario Rõma (edición de autor).



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