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La serpiente negra con rayas tornasol y otros personajes en “Las sombrereras de Tsítsídiín”

Updated: Jul 15, 2021

Anya de León


En la obra poética bilingüe de Hubert Matiúwàa es posible encontrar diversas temáticas arraigadas con su territorio de origen. En algunos de sus poemarios expone las problemáticas sociales que el narcotráfico ha generado dentro de la comunidad mèꞌphàà. Matiúwàa denuncia la siembra de la amapola, la inserción de niños en el narcotráfico, la desaparición de personas, así como la trata de niñas en la región de La Montaña guerrerense, tema que aborda en su poemario “Las sombrereras de Tsítsídiín”.


La narración relata, a través de una serie de sucesos, la historia de dos niñas : Kimi Taxa y Rosa quienes son extraídas de su comunidad por el crimen organizado e introducidas en la prostitución infantil y en el mercado negro de la venta de órganos. Esta terrible situación es tratada con poderosas metáforas que mezclan referentes culturales y la cosmovisión mèꞌphàà.


Además de la temática de este poemario, ganador del Premio de Literaturas Indígenas de América 2017 (PLIA), es pertinente analizar las interrelaciones e interacciones que establecen los personajes y el autor al interior de la obra literaria. Como afirmaba el teórico y crítico literario Mijaíl Bajtín (1997), los contextos valorativos del autor-lector y del resto de los personajes se interpenetran, todos se concretan en la entonación de la obra, es decir en las voces de los personajes, mismas que están impregnadas de valoraciones entonativas, sentimientos y emociones que se imprimen en cada palabra.


Para encontrar estas acciones recíprocas de los personajes en la obra, es necesario identificar los ejes axiológicos en los que el autor sitúa a cada uno de sus personajes. Es posible, por ejemplo, identificar el eje axiológico autor-lector; éste, a través de la actividad estética, da forma a la obra, la engloba como un todo y abarca a los demás ejes axiológicos, es decir, a los personajes. Éstos ejes axiológicos o centros valorativos forman parte de una totalidad “tanto los explícitos como los implícitos, se convierten en valores y se organizan tan sólo en relación con alguno de los héroes [de la obra] o en general con lo humano” (Bajtín, 1997: 88).


También se puede establecer el eje autor-héroe, en el caso de este poemario heroína, pues le he asignado este rol a La comunidad, ya sea como personaje, como identidad colectiva, comunidad, territorio o como representación de la cultura mèꞌphàà. Igualmente se identifican diversos personajes que se interrelacionan con La comunidad, y al mismo tiempo ésta los incluye a todos. Por ejemplo, en diversas ocasiones algunos personajes comparten sentimientos hacia el contexto que les rodea, como en el siguiente verso, cuando Abuelo Oreja de Luna habla, “se detendrá en la rabia que tuerce nuestros cuerpos, […]” (Matiúwàa, 2018: 89), también cuando Rosa le dice a Abuelo Oreja de Luna, “Te querré […] floreceré contigo.” (Matiúwàa, 2018: 97), o cuando Gonzalo enuncia, “subimos a beber el dolor y a maldecir los casquillos […]” (Matiúwàa, 2018: 106).


Las relaciones que se establecen dentro de la obra entre los personajes que la conforman son:


Relación autor/heroína: Para establecer la relación que se da entre el autor y su heroína, es necesario contextualizar que la propuesta literaria del autor forma parte de la poesía contemporánea en lenguas originarias. Esta literatura se caracteriza por tener diversas intenciones, como la búsqueda de la revitalización de los idiomas y de las tradiciones, la reflexión sobre las identidades personales y colectivas de los pueblos indígenas. Es posible notar que, explícitamente, en estas obras se enuncia un planteamiento contestatario hacia la sociedad nacional, y sobre todo a lo que ésta ha dicho acerca de las culturas originarias. Este último aspecto es importante para el desarrollo de este análisis ya que se está tomando en cuenta lo que Bajtín dice respecto a la palabra del otro y a la importancia de la dimensión social e histórica de la literatura.


La relación que se establece entre el autor y la heroína/La comunidad, se da cuando el autor se asume dentro de esa colectividad que representa la heroína lírica, el autor tiene diversos desdoblamientos manifiestos en los poemas, a veces es su voz la que se escucha directamente o se le escucha a través de la voz del narrador y en algunas otras ocasiones asume una personalidad colectiva, al hablar en diversos momentos de manera plural. Esta característica podría entenderse como una ausencia del “yo” lírico, o bien una disolución del individuo en la colectividad, misma que sirve para plasmar la íntima conexión entre la comunidad originaria y en este caso, el autor. Esto remite a la propuesta de Lenkersdorf (2005) cuando habla de la forma en la que el “nosotros” tojolabal (desde una perspectiva filosófica y el giro lingüístico que permite dicho idioma) funciona para indicar que es el grupo quien predomina sobre el individuo y donde además ese “nosotros” se extiende semánticamente a todo el cosmos:


Tierra mía, guárdame este dolor, cuando caiga el verano buscando a sus hijas y se acurruquen en los brazos de mis hermanos de La Montaña. (Matiúwàa, 2018: 82-83). Esta cualidad distintiva de ser colectivo, también la señala Máynez (2003) al subrayar que hay tres temas fundamentales en la literatura de los poetas indígenas contemporáneos: “la atribución de su identidad; su pertenencia a un grupo específico con características lingüísticas y culturales propias; y la conflictiva relación sostenida con quienes los han desposeído y sojuzgado a lo largo de los últimos cinco siglos […]” (Máynez, 2003:197). Agrega que en el primer tema es evidente que la voz del escritor indígena tiene resonancias de colectividad.


En el contexto externo de la obra, el autor asume su identidad dentro de la cultura a la que pertenece, para entonces narrar, desde lo colectivo y lo estético, la realidad de su comunidad. Como Bajtín afirma, “en la lírica el autor se sorbe todo formalmente, es decir, se disuelve en la forma sonora, exterior y en la forma plástico-pictórica interior, de ahí que parezca que el autor no existe, o bien que se funde con el héroe,[…]” (Bajtín, 1997: 92).

En este punto, es necesario aclarar que el héroe no es el autor, el héroe como personaje ha sido creado por el autor desde su actividad estética, la obra artística es creada desde el entorno inmediato del autor, pero éste sólo retoma elementos de la realidad para crear su obra literaria. El héroe sólo puede tener vivencias, emociones y valores a partir de la forma estética que el autor crea para el personaje, en palabras de Bajtín, “la reacción emocional volitiva del autor se expresa en la propia elección del tema y del argumento, en la selección de las palabras para su expresión, en la elección y estructuración de las imágenes,[…]” (Bajtín, 1997: 100).


Relación heroína/personajes o Relación La comunidad/personajes: La comunidad tiene una estrecha relación con sus personajes, como se mencionó, el eje axiológico de éstos está contenido en el eje axiológico de ella, y también porque es evidente que algunos personajes se asumen como pertenecientes a este colectivo, por ejemplo, Gonzalo habla en plural y se asume de La comunidad cuando describe la muerte de Abuelo Oreja de Luna, “cerramos tus párpados para que no guarden el secreto[…]” (Matiúwàa, 2018: 107). Rosa también se sitúa en la colectividad cuando le dice a Abuelo Oreja de Luna, “Te soñaré en las aves que llevan el nombre de nuestro pueblo,[…]” (Matiúwàa, 2018: 96). Los únicos personajes que se identifica no pertenecen al pueblo son Los carroñeros/Crimen organizado y Lo otro.

Relación narrador/personajes: En diversas partes del poemario, es posible escuchar la forma en la que el narrador dialoga con los diversos personajes, reflexiona y hace preguntas, ya sea dirigidas a los personajes, a él mismo o bien al lector, por ejemplo en el siguiente verso, cuando hace una relación directa entre las niñas y el poblado de Tsítsídií, y se pregunta sobre su futuro en manos de Los carroñeros:


Ya no le crecerán plumas a Tsítsídií, ni se llenará de colores su pico. ¿Cómo? si todas las noches abren sus piernas, le siembran el miedo, le arrancan los ojos para que no vuele y se anide su odio en los techos. (Matiúwàa, 2018: 82).


Relación naturaleza/personajes: En primera instancia La comunidad y La naturaleza establecen comunicación entre sí, se mencionó anteriormente, La naturaleza y sus diversas manifestaciones son percibidas por La comunidad como un ente con capacidad de hablar, interactuar y expresar sentimientos, o bien, convivir en un mismo espacio/tiempo, donde la agencia de la naturaleza es importante y también puede afectar a La comunidad, por ejemplo cuando en uno de los primeros poemas se establece una fuerte relación entre “la víbora que carga al pueblo” y La comunidad. La víbora abandona el pueblo y La comunidad recibe este acontecimiento como un augurio funesto que tratará de revertir sin lograrlo, en uno de los poemas finales hay una segunda referencia, cuando al parecer La comunidad ya se organizó para defender su territorio de Los carroñeros y se pregunta:


¿Regresará la víbora que carga al pueblo? ¿Se escamarán sus recuerdos en otra piel? ¿Se enroscará brillante en las gargantas de los hijos que buscan a sus madres? (Matiúwàa, 2018:112).


A partir de estas características humanas que se le otorgan a la naturaleza, La comunidad interpreta mensajes que identifica como presagios y augurios, como en el siguiente ejemplo: “Al reventarse el huevo de Tsítsídií, se marcó el camino […]” (Matiúwàa, 2018: 85). Rosa y Kimi Taxa, se relacionan intimamente con las palmas, ya que trabajan sus hojas para elaborar sombreros. Kimi también tiene una relación estrecha con las arañas, quienes la criaron. Existen también relaciones como las de La naturaleza y Los carroñeros, donde a éstos últimos se les asocia con aves de rapiña y con “la serpiente negra”, se construye una alianza entre éstos, igualmente con las aves nocturnas que “[…] fueron testigo y sepultaron el secreto.” (Matiúwàa, 2018: 69) del rapto de las niñas Rosa y Kimi.


Relación entre personajes/parentesco: varios personajes aparentemente, tienen una relación de parentesco, aunque no sea explícita, por ejemplo, La abuela se refiere a Gonzalo como “hijo”, por otro lado, Kimi y Rosa, quienes al parecer no son hermanas, el Abuelo Oreja de Luna las llama “mis hijas” y “mis niñas”, Rosa en un verso lo llama “abuelo”, al igual que Gonzalo quien en un verso menciona “Abuelo, para hacer brotar el augurio […] Con cal escribo el nombre de tía y madre […]” (Matiúwàa, 2018: 107), aquí parece resolverse la relación de parentesco, que también parece esconder otra dimensión, un sentido más amplio: si equiparamos los personajes con colectividades más complejas, por ejemplo, los abuelos como los sabios o los fundadores de la comunidad, los que contienen en la tradición los conocimientos del pueblo; las niñas como una representación de todas las mujeres, hijas de los abuelos, Gonzalo como los hijos de esas mujeres, por lo tanto los hijos de la comunidad y, a la vez, como símbolo de la tradición y los responsables de mantener y defender la cultura de la comunidad viva; de la misma manera que Tsítsídií representa a la comunidad como cultura (pero es también un pájaro y su onomatopeya).


Relación La comunidad/Los carroñeros: Los carroñeros llegan a La comunidad a través de “la serpiente negra con rayas tornasol”, una metáfora para hacer referencia a la carretera, cuando este personaje se introduce al territorio en el que La comunidad está asentada, diversos sucesos violentos comienzan a suceder, el más visible es el rapto de las niñas Rosa y Kimi, ambas pertenecientes a La comunidad y que debido a que están desprotegidas, y son discriminadas por otras comunidades, las niñas son un blanco fácil para Los carroñeros, quienes se aprovechan de su vulnerabilidad y las introducen al comercio sexual donde las niñas sufrirán diversos maltratos y violencias que terminarán con su vida.


Los carroñeros, y otros factores externos a La comunidad son vistos como dañinos en muchos sentidos, en primera instancia afectan la estructura social de la comunidad y la segregan, situación que a largo plazo generará otros daños, como la violencia y la inseguridad que sufre toda la comunidad, sin embargo, los miembros de La comunidad reaccionarán para volver a generar cohesión y entonces protegerse de los factores externos que la afectan.


Relación humanos/no humanos: En el poemario, no sólo la naturaleza animizada cobra relevancia, sino que las cosas no vivientes pueden participar y relacionarse con los humanos de diversas formas, Las casas, tienen vínculos fuertes con los personajes que las habitan y adquieren características humanas, lo que además les permite sentir y pensar, por ejemplo.


Este breve análisis permite identificar la forma en la que se exaltan los pensamientos y dinámicas propias de la comunidad de origen del autor, por ejemplo, la forma en la que el autor escribe desde la colectividad, dejando de lado su individualidad para asumirse como miembro de la complejidad de dinámicas e interrelaciones que suponen vivir en comunidad, donde los integrantes, seres humanos, plantas, animales, fenómenos naturales o cosas, se complementan entre sí. Este aspecto nos habla del papel importante que puede tener la comunidad desde la perspectiva de sus habitantes.

También sería interesante acercarnos desde el idioma originario del poemario, ya que seguramente se encontrarán aspectos distintivos, filosofías, y perspectivas originarias que nos brinden nuevos horizontes para repensar la cultura, la sociedad, el lenguaje y la literatura. El poemario de Matiúwàa está disponible para leer en línea en este link.


Referencias


Bajtín, M. (1997) Hacia una filosofía del acto ético, Puerto Rico: Anthropos Universidad de Puerto Rico.


Lenkersdorf, C. (2002) En clave tojolabal ¿te doy mi regalo o tu regalo?, Ojarasca, 67, s/p. Recuperado en 25 de mayo, de: https://www.jornada.com.mx/2002/11/18/oja67-lenkersdorf.html


Matiúwàa, H. (2018) Ìjín gò’ò Tsítsídiín tsí nònè xtédè, Las sombrereras de Tsítsídiín, México: Universidad de Guadalajara, Secretaría de Cultura, Instituto Nacional de Lenguas Indígenas, Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, Gobierno del Estado de Jalisco.


Máynez, P. (2003). La literatura en las lenguas indígenas de méxico. Retos y conquistas.


Caravelle (81), 187-202. Recuperado en 17 de mayo de 2019, de: http://www.jstor.org/stable/41970226

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