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Banda de viento de San Lucas, Cochoapa el Grande, Montaña de Guerrero

Manuel Hernández (Ta Safi)

Fotografía: Manuel Hernández

Habitantes de la comunidad de San Lucas municipio de Cochoapa el Grande, celebran conformación de Nueva banda de viento infantil; lográndose sin ayuda gubernamental.

Reconstruyen su banda de viento, con el fin de preservar esta tradición.


En las comunidades cercanas, es común escuchar bandas de viento, siendo ya parte de las tradiciones este tipo de música, las notas de banda de viento son ensambles musicales que se ejecutan mediante instrumentos que en su mayoría son metales, percusión y tambora.


La banda de viento en estos pueblos Ñuu Savi es símbolo de identidad, al igual que su gastronomía, fiestas patronales y lugares sagrados, donde se expresan los valores de la comunidad y su espiritualidad.


Cuentan las autoridades comunitarias que primero tuvieron que reunir a la gente del pueblo para que invitaran a sus hijos al nuevo grupo que se iba a conformar, después se le pagó a un maestro para que viniera a enseñarles a tocar los instrumentos.

El recurso económico salió de la aportación de gente de la comunidad y de una gran mayoría que está en Estados Unidos, sobre todo en California y en New York.


El martes cinco de junio se estrenaron como la nueva banda del pueblo, son once niños y una niña, de entre 8 y 13 años de edad, nos dice Celso Francisco integrante de la comunidad que los niños ensayaron arduamente durante catorce meses, en ocasiones todo el día, cuando no tenían clases, porque todos estudian, al menos la primaria. Para la comida, cada niño se iba a su casa y por día cada jefe de familia le tocaba darle al maestro alimentación, comentan los de la comisaría que lo más difícil fue el tema del dinero, pero están muy agradecidos con quienes radican en estados Unidos, porque nunca los dejaron solos.

Fotografía: Manuel Hernández

Para la presentación de la nueva banda, invitaron a las bandas de Cahuatache, San Agustín, Tierra Blanca, San Miguel Amoltepec el viejo y el Nuevo, todos ellos parte de la Nación Ñuu Savi, también ofrecieron como almuerzo caldo de res, cuentan que un día antes mataron un toro en donde el comisario, su comitiva y la comunidad se organizaron para preparar la res y hacer tortillas.


Para que la banda le vaya bien todo, se llevo a cabo una misa en donde invitados y comunidad acudieron para acompañar a los nuevos integrantes de su banda de viento. Al finalizar la misa se lucieron con algunas melodías, como Xika ra norte koo va’a vi xuu ra o ama ka kui.

La banda apoyará al pueblo en las fiestas patronales, el día de muertos, la toma de protesta de las autoridades del pueblo, así como velorios y sepelios.

Los ritmos de la banda sinaloense, reconocen que es un riesgo para la forma particular de tocar en la Montaña de Guerrero, porque en la sinaloense se le da más importancia a la tuba y no a la tambora.


La banda de viento que se conoce hoy, data desde mediados de 1800, cuando las comunidades de México trataron de imitar las bandas militares que acompañaron el corto reinado de Maximiliano. Tanto Benito Juárez como Porfirio Díaz comisionaron la creación de bandas similares en su natal Oaxaca. La popularidad de estos ensambles se hizo evidente hasta el siglo XX después de la revolución, cuando las autoridades locales formaron bandas dominicales con los músicos militares como entretenimiento en los quioscos centrales.

Las primeras bandas de viento aparecieron en los estados de Oaxaca y Morelos, seguidos inmediatamente por todos los estados centrales y luego del sur.

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